No me atrevo a creerme un enterado del mundo del basketball, el maravilloso deporte ráfaga, pero a través de la práctica del mismo y los diferentes partidos, análisis, clínicas, comentarios, etc. Que he podido ver, puedo comprender un par de cosas, entre ellas creo que he podido descubrir lo que separa a un buen jugador de un gran jugador, a un talentoso de un líder, a un ganador de un promedio…
La palabra clave como en otras ocasiones es: mentalidad. A cualquier nivel de baloncesto, colegial, profesional, bueno hasta en las cascaritas de canchas de asfalto y aros sin redes; los grandes jugadores se distinguen de los demás por tener una fuerte mentalidad ganadora, en ocasiones ésta misma se combina con el talento dando como resultado a genios del estilo Michael Jordan o Kobe Bryant, pero en otras instancias, la mentalidad suple al talento y empuja al jugador hacia objetivos más grandes y lo lleva a superarse a sí mismo… Larry Bird puede ser un excelente ejemplo, ya explicaremos por qué.
Cuando un jugador tiene un mentalidad en donde la victoria es la única opción, trabajará todos los días para alcanzarla, será su único objetivo y comprenderá que a veces se deben hacer grandes sacrificios para llegar hasta ella, no siempre la estrella del equipo va a encestar la canasta ganadora, no puede anotar todos los puntos, ni jugar solo, a veces debe comprender que si quiere ganar debe contar con un equipo y guiarlo, empujarlo y arrastrarlo hasta que llegue el momento de vida o muerte, de encestar o irse a casa… en ese momento, el resto del equipo volteará a verlo y él comprenderá que debe tomar LA decisión.
Y en muchas ocasiones la decisión será en apariencia tomada por el entrenador, pero en la cancha, sobre la duela todos saben que el único líder es ese gran jugador, él es el que puede hacer la diferencia y su mentalidad lo guiará para tomar la mejor opción. Muchas veces ésta será realizar el tiro más difícil, pero un gran jugador debe saber cuando pasar, cuando cometer una falta, una tapa, una clavada o un triple… pero no lo piensa, lo hace en automático, su mentalidad de triunfo lo orilla a eso.
Hablando con nombre propios de nuevo, de todos los grandes líderes tal vez jamás haya existido uno como “Su aérea majestad”… Jordan para los que no lo sepan. Además de tener el cuerpo ideal, lo que lo hacía verdaderamente grande era poder sacar ventaja de todas las diferencias que existían entre él y sus rivales, cada pulgada, cada salto, cada enceste… luchaba por todo, daba todo de sí durante 48 minutos como si no hubiera un mañana, pues para él no lo había; quería ganar hoy.
Y Michael era el talento viviente mezclado con esa hambre de triunfo insaciable… ahí radicaba su grandeza, en nunca darse por vencido, en querer siempre marcar claramente la diferencia, en ser un factor de peso, si alguien lo retaba el respondía siempre dando lo mejor de sí, y si aún en el caso de ser derrotado, su mente lo obligaba a entrenar más y más hasta poder vencer… así es como Michael además de ser el mejor jugador de todos los tiempos, es también un gran golfista, jugador de ping pong y baseballista.
Por otro lado tenemos al genial Larry Bird, el blanco y trabajador Bird. Bird fue un hombre importantísimo para el basquetbol, su rivalidad con Magic Johnson siempre se basó en la siguiente consigna: El talentoso vs El trabajador. Magic era el talentoso….
A pesar de lo anterior, Bird tenía muchísimas cualidades para el basquetbol, pero era su madera de líder lo que lo volvía implacable, su deseo de ganar y ser siempre el mejor lo colocaba por arriba de la mayoría. A pesar de que su condición física nunca fue envidiable, tenía una inteligencia enorme, era un líder, un anotador y un jugador duro.
Y todo esto es la diferencia que logra la diferencia… la mentalidad y el hambre de triunfo son vitales no sólo en el basketball sino en cualquier área de la vida, en cualquier nivel de juego es de suma importancia fijarnos objetivos y siempre tratar de ganar… no importa cuando ni donde, la mentalidad y la confianza que ésta genera se ve reflejada en toda y durante toda la vida.